Cadena perpetua para el padre y la madrastra de la niña Sara Sharif
Urfan Sharif, de 43 años, no podrá solicitar libertad condicional antes de cumplir 40 años en prisión; Beinash Batoo, de 30 años, deberá pasar al menos 33 años tras las rejas

El mundo entra en conmoción cada vez que se conoce un caso de fallecimiento de niño por abusos y maltratos; casos que muchas veces están relacionados con personas cercanas a las víctimas, quienes valiéndose de muchos factores arremeten contra los menores, quienes guardan silencio por temor, pero por ese miedo les terminan arrancando la vida.
Uno de los casos que más impactó en 2023 fue el de la pequeña anglopakistaní Sara Sharif, quien falleció como resultado de los maltratos que sufrió por parte de su padre Urfan Sharif; y el de su madrastra Beinash Batool.
Recordemos que el pasado 10 de agosto del mencionado año, el cuerpo de la menor fue hallado en su residencia en Woking, Inglaterra, luego de que su padre huyera con su pareja y sus otros cinco hijos. El hombre llamó a las autoridades y confesó haber golpeado demasiado a su hija.
Tuvo 25 fracturas en todo el cuerpo
Las autoridades acudieron y hallaron a la menor sin vida. La autopsia reveló lo siguiente: 25 fracturas distribuidas en diferentes partes del cuerpo, causadas por golpes violentos y repetidos; 70 marcas de heridas y golpes, evidencias de un abuso sistemático; y un historial de maltratos prolongados, descritos por el juez como «viles» y comparables a la tortura
Ante este escenario, el Tribunal Penal Central de Inglaterra y Gales, conocido como Old Bailey, condenó a cadena perpetua a los principales responsables:
Urfan Sharif, de 43 años, no podrá solicitar libertad condicional antes de cumplir 40 años en prisión; Beinash Batoo, de 30 años, deberá pasar al menos 33 años tras las rejas; y Faisal Malik, hermano del padre y cómplice en el crimen, fue sentenciado a 16 años por su papel en facilitar la muerte de Sara.
Uno de los aspectos más alarmantes de este caso fue el evidente fracaso de los servicios sociales y educativos para identificar y actuar ante las señales de abuso: en 2019, la custodia de Sara fue transferida de su madre biológica, Olga, a su padre, a pesar de antecedentes de comportamientos preocupantes; y la escuela de la niña había emitido varios reportes sobre posibles señales de maltrato, que aparentemente no fueron investigados a fondo.