Homicida de Michell Dayana da gracias al INPEC por el buen trato que ha recibido
Sus declaraciones han indignado a la familia de la víctima
Después de la condena de 47 años que se emitió en su contra por haberle quitado la vida a la menor Michell Dayana González, Harold Echeverry manifestó que se siente muy bien en medio de la privación de su libertad, y que el INPEC lo ha tratado mejor de lo que esperaba.
En un audio al que tuvo acceso la revista Semana, Echeverry dijo que es falsa la información que entregó la Defensoría del Pueblo sobre una supuesta golpiza que le habían dado dentro de la cárcel.
Por el contrario, afirmó que el instituto penitenciario se ha encargado de velar por su integridad física, y agradeció a nombre propio a un funcionario que -según él- ha estado muy al pendiente de su salud y de que esté en todo momento amparado por la ley.
“Me encuentro muy bien, me encuentro bien de salud. Físicamente, muy bien, gracias a Dios. No he sido lesionado o golpeado en mi integridad física. Han sido muy buenos los guardianes del Inpec. La guardia me ha atendido muy bien… Quiero mandar un saludo al teniente coronel. El mayor Ospina ha sido una persona que ha estado al tanto de mi salud y de las cosas que he necesitado, ha estado velando por mi seguridad, no ha habido nada de lo que dicen en las noticias”, precisó Echeverry.
Confesó lo que hizo con Michell Dayana
Después de cometer el crimen de Michell Dayana, el 7 de diciembre de 2023, Harol Echeverry huyó de Cali en una moto robada y llegó hasta la ciudad de Villavicencio-Meta. Allí una de las lugareñas lo reconoció por las fotos que circularon en las noticias y dio aviso a la Policía.
Al momento de la captura él no opuso resistencia y luego aceptó el cargo que le imputó la Fiscalía por el delito de feminicidio agravado, confesó el crimen y así facilitó el proceso, motivo por el cual la condena en su contra en su contra salió en menos de tres meses y es una de las más altas que se ha emitido en Colombia.
Aquella trágica noche, mientras todo el país celebraba el Día de las Velitas, Echeverry aprovechó la oportunidad para apoderarse por la fuerza de Michell Dayana, meterla en el taller en el que trabajaba como vigilante y allí cometer el escabroso acto.
No solo la accedió carnalmente, sino que le quitó la vida, descuartizó el cadáver y lo cubrió con pintura para carros para evitar que el olor propio de su descomposición alertara al dueño o demás trabajadores del lugar.
Sin embargo, su plan no salió perfecto porque dejó rastros de sangre y eso llevó al dueño del taller a que encontrara los restos en una bolsa.

