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Enfrentamientos entre Israel y Hamás: seis preguntas y respuestas sobre este conflicto

La situación entre Israel y los palestinos se ha recrudecido en una semana, hasta el punto de que han muerto más de cien personas. Y se teme lo peor.

El número de muertos en Oriente Medio aumenta cada hora, y la escalada del conflicto tiene al mundo preocupado. Hamás, que está en el poder en la Franja de Gaza, ha disparado unos 1.800 cohetes en menos de una semana, mientras que Israel ha incrementado sus ataques aéreos sobre el enclave. Más de 100 personas han muerto ya en estos enfrentamientos. Por el momento, no hay señales de una salida de la crisis.

¿De dónde salió la chispa?

A principios de este año, un tribunal de Jerusalén falló a favor de las familias judías que reclamaban derechos de propiedad en el barrio de Sheikh Jarrah del Este de Jerusalén. La decisión implicaba el desalojo de cuatro familias palestinas. Desde entonces, se han celebrado regularmente manifestaciones pacíficas contra los desalojos.

El viernes pasado estalló la violencia en la Explanada de las Mezquitas: mientras los israelíes celebraron el Día de Jerusalén, un feriado nacional que conmemora que en la Guerra de los Seis Días en 1967, el Ejército israelí recuperara la parte este de la ciudad que desde 1948 estaba en manos de Jordania.

La rivalidad por Jerusalén es honda y constante, por su inmenso significado simbólico religioso para musulmanes, judíos y cristianos, y también como símbolo político y de nación. Por ello, para Israel es motivo de festejo el haber recuperado la parte oriental de la ciudad aún cuando la mayoría de la población en ese sector es árabe.

Además, concluía el Ramadán, el mes de ayuno y reflexión de los musulmanes. La policía israelí cerró este año el principal lugar de encuentro de los palestinos en el límite con Jerusalén Oriental, que es la plaza de la Puerta de Damasco -de gran significado para los musulmanes-, donde siempre concluyen el período de ayuno.

Eso derivó en sucesivos enfrentamientos entre jóvenes palestinos y la policía israelí y el domingo mientras decenas de miles de fieles estaban reunidos, los palestinos, según la policía israelí, lanzaron proyectiles contra la policía, que respondió con granadas aturdidoras y balas de goma. La violencia continuó durante los días siguientes.

¿Por qué esta escalada?

El 10 de mayo, mientras continuaban los enfrentamientos en Jerusalén, se enviaron cohetes hacia la Ciudad Santa desde la Franja de Gaza, controlada por Hamás. En menos de una semana, se efectuaron 1800 disparos contra Israel. Didier Billion, director adjunto del IRIS, explica este desencadenamiento de la violencia por razones políticas. A principios de mayo, Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, anuló las elecciones legislativas que debían celebrarse este mes y las presidenciales de julio. Oficialmente, porque Israel se negó a permitir que los palestinos que viven en el Este de Jerusalén pudieran votar. Sobre todo porque tenía mucho miedo a perder», dice Didier Billion. Esta lluvia de cohetes permite a Hamás afirmarse y mostrar a la población que la defiende”.

Por su parte, Israel también se encuentra en un periodo de inestabilidad política. Desde las elecciones legislativas del 23 de marzo, todos los intentos de formar un nuevo gobierno han fracasado. «Podemos considerar que se trata de una estrategia global» de Benyamin Netanyahu, que podría dejar pronto su cargo de Primer Ministro y que forma parte de «una voluntad de no retroceder en el proceso de asentamiento», analiza Bertrand Badie, profesor emérito de universidades en Sciences-Po.

¿Hay riesgo de guerra civil?

El conflicto se ha encendido en varias ciudades mixtas de Israel, donde conviven judíos y árabes. Disturbios, linchamientos, quema de sinagogas y cementerios musulmanes… Una escalada que «los dirigentes israelíes no vieron venir», dice Jean-Paul Chagnollaud, presidente del iReMMO (Instituto de Investigación y Estudios del Mediterráneo y Oriente Medio). Si bien la discriminación contra los árabes persiste, en los últimos años se han hecho esfuerzos para mejorar la convivencia. La crisis sanitaria ha dado mayor visibilidad a los árabes israelíes, que son numerosos en la profesión médica», afirma Frédérique Schillo, historiadora especializada en Israel. Para la historiadora, la violencia es esencialmente obra de «extremistas y radicales».

¿Es posible una operación terrestre?

La pregunta surge, tras el lío del jueves por la noche. El ejército israelí anunció inicialmente que iba a llevar a cabo una operación terrestre en la Franja de Gaza antes de dar marcha atrás, alegando un problema de comunicación interna.

«Este acontecimiento podría revelar una divergencia entre una parte del ejército y las autoridades políticas», afirma Didier Billion. Para él, una intervención terrestre a gran escala «sería bastante delicada en relación con la imagen internacional de Israel. Por otro lado, el país podría llevar a cabo un golpe único sobre objetivos muy específicos.

¿Qué hace la comunidad internacional?

Por el momento, multiplica sus llamadas a la calma. El domingo se celebrará una reunión pública del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que Estados Unidos se ha negado hasta ahora a emitir una declaración conjunta. Hay que decir que Joe Biden «no tenía previsto implicarse en la región», analiza la historiadora Frederique Schillo. El viernes, Emmanuel Macron insistió en «la urgencia de volver a la paz» en Oriente Medio, subrayando durante una reunión con el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, el «derecho a defenderse» de Israel.

Las conversaciones con Hamás, considerada una organización terrorista por la UE y Estados Unidos, son delicadas. «Pero no debemos creer que no hay contacto», dijo Bertrand Badie, explicando que estas discusiones pueden ser «indirectas, a través de otros países». En cuanto a Al Fatah, «es fácil negociar con Mahmud Abbas… Pero no tiene mucho que vender»: su capacidad de presión sobre Gaza y sobre los árabes israelíes es relativamente débil.

¿Existe el riesgo de una confrontación en la región?

Si se han lanzado algunos cohetes hacia Israel desde el Líbano, «podría ser perfectamente obra de actores autónomos que no responden a ninguna autoridad», afirma Bertrand Badie. En cuanto a los demás países de la región, por el momento se mantienen relativamente discretos, deseando evitar poner a Israel -con el que se han forjado lazos diplomáticos o estratégicos recientemente- a su espalda. Pero «si la opinión pública se manifiesta», los gobiernos podrían adoptar una postura más firme, concluye Bertrand Badie, citando en particular a Marruecos, Jordania y Egipto.

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