Colombia encendió velas por las víctimas del terremoto del 10 de agosto
El acto contó con la presencia del presidente Abelardo De La Espriella y de la primera dama, Ana Lucía Pineda, quienes acompañaron a los ciudadanos que se reunieron en el centro de la capital para recordar a las víctimas y expresar respaldo a las comunidades que todavía enfrentan las consecuencias de la emergencia.
La Plaza de Bolívar de Bogotá fue escenario de una jornada de solidaridad con las familias afectadas por el terremoto que sacudió al país el pasado 10 de agosto. Cientos de personas participaron en la Gran Velatón Nacional y en la jornada de Oración por Colombia, en un encuentro marcado por las velas, las oraciones y los mensajes de acompañamiento.
El acto contó con la presencia del presidente Abelardo De La Espriella y de la primera dama, Ana Lucía Pineda, quienes acompañaron a los ciudadanos que se reunieron en el centro de la capital para recordar a las víctimas y expresar respaldo a las comunidades que todavía enfrentan las consecuencias de la emergencia.
La jornada tuvo lugar poco más de dos semanas después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, cuyo epicentro fue ubicado en San José del Palmar, Chocó. El movimiento provocó afectaciones en diferentes departamentos, entre ellos Valle del Cauca, Chocó, Risaralda y Caldas, con Cali entre las ciudades que reportaron daños importantes.
La emergencia dejó una amplia afectación sobre viviendas, infraestructura y comunidades. Según un reporte de ACNUR basado en cifras de la UNGRD al 14 de agosto, se contabilizaban 287 personas fallecidas, 3.975 heridas y 56.448 familias afectadas, además de miles de viviendas averiadas o destruidas.
Posterior al sismo
En el Valle del Cauca, las labores posteriores al sismo han incluido atención a las comunidades y acciones dirigidas a la recuperación de infraestructura. Municipios como Quimbaya y El Cairo también han recibido acompañamiento técnico para evaluar y recuperar inmuebles y patrimonio afectados por el movimiento telúrico.
En este contexto, la velatón buscó convertirse en un espacio para acompañar simbólicamente a quienes perdieron familiares, viviendas o parte de sus bienes durante la emergencia. La Plaza de Bolívar se iluminó con las velas de los asistentes, en una jornada en la que la oración y los mensajes de esperanza ocuparon el centro del encuentro.
La actividad también puso nuevamente en escena la magnitud de una emergencia que, semanas después del terremoto, mantiene a numerosas comunidades en proceso de recuperación y reconstrucción.
La Gran Velatón Nacional y la Oración por Colombia cerraron así una jornada de homenaje y solidaridad desde la capital, con la mirada puesta en las familias que continúan afrontando las consecuencias del terremoto ocurrido el 10 de agosto.



