Catatumbo en vilo: ELN admite secuestro de cinco policías y el país exige su liberación
La retención ocurrió en la madrugada del 6 de enero, cuando los uniformados se movilizaban por el sector de El Tablazo, en la carretera que conecta a Cúcuta con Tibú.

El Catatumbo vuelve a estremecerse. Cinco patrulleros de la Policía Nacional permanecen secuestrados por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), un hecho que elevó al máximo la tensión en Norte de Santander y reavivó los temores por el deterioro del orden público en esta región históricamente golpeada por la violencia.
La retención ocurrió en la madrugada del 6 de enero, cuando los uniformados se movilizaban por el sector de El Tablazo, en la carretera que conecta a Cúcuta con Tibú. Tres días después, el grupo guerrillero confirmó su responsabilidad a través de un comunicado difundido por su Frente de Guerra Nororiental: “Cinco patrulleros de la Policía Nacional fueron capturados por unidades del ELN, sobre la vía que conduce de Cúcuta a Tibú”.
Según la versión del grupo armado, los policías viajaban en un vehículo de servicio público y fueron interceptados hacia las 4:40 a. m. En el mismo mensaje, el ELN reveló los nombres de los secuestrados —Daniel de Jesús Granada Quiroz, Ramón Alberto Coronel Medina, Edwin Fabián Manosalva Contreras, José Ricardo Camillo Romero y Carlos Eduardo Barrera— y afirmó que “los cinco prisioneros se encuentran en buen estado de salud, se les brindará y garantizará el debido proceso, trato digno, atención humanitaria y las garantías de seguridad”.
Lanzando graves acusaciones
El pronunciamiento no solo confirmó el rapto, sino que también lanzó graves acusaciones contra la Fuerza Pública en Tibú, a la que señaló de actuar en favor del Frente 33 de las disidencias de las Farc. Para el ELN, esta supuesta connivencia convertiría a los policías en “partícipes y cómplices” de acciones criminales contra la población del Catatumbo.
Mientras la guerrilla anuncia que en los próximos días informará las condiciones para una eventual liberación, el Estado activó un amplio despliegue de búsqueda. El director de la Policía Nacional, general William Oswaldo Rincón, anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que permita dar con el paradero de los uniformados. “La recompensa de hasta $200 millones está destinada a quienes aporten pistas para facilitar la liberación de los uniformados”, afirmó, al calificar el secuestro como un hecho “repudiable”.


Desde el Ministerio de Defensa, Pedro Sánchez confirmó que los patrulleros estaban fuera de servicio, vestidos de civil y sin armas. Detalló que los captores actuaron bajo la modalidad de “pesca milagrosa”, revisando celulares para identificar a sus víctimas antes de llevárselas por la fuerza. El ministro recordó que ya son nueve los integrantes de la Fuerza Pública retenidos por grupos ilegales y envió un mensaje contundente: “Nunca dejaremos a nuestros uniformados atrás. Aunque hoy estén secuestrados, no están olvidados. El secuestro es un crimen que niega cualquier principio de humanidad”.
El caso vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la seguridad en el Catatumbo, donde la disputa entre organizaciones armadas ilegales mantiene a la población y a las autoridades bajo permanente amenaza. Mientras avanzan los operativos y la recompensa busca romper el silencio en la región, crece la presión nacional para que los cinco policías regresen con vida y en libertad.




