Macabro crimen en Colombia: carro con las víctimas flotó en el río Bogotá
Uno de los fallecidos era un reconocido comerciante de la capital del país
A tempranas horas de este viernes 16 de junio, habitantes y transeúntes de los alrededores del río Bogotá se sorprendieron al ver cómo un carro estaba flotando en aguas del caudal. Pero la sorpresa aumentó cuando las autoridades atendieron al llamado de la comunidad y se hizo la inspección de la escena.
Dentro del vehículo había dos cuerpos sin vida, y ambos presentaron impactos causados por arma de fuego. A uno de ellos se le conocía por ser un acomodado comerciante del sector cárnico, identificado como Carlos Suret Sánchez, quien era uno de los propietarios del frigorífico Los Cristales. Junto a él viajaban su hermano y su cuñada. Esta última vivió para contarlo.
Según el reporte preliminar entregado oficialmente, las tres víctimas salieron del frigorífico, abordaron el carro y enseguida resultaron interceptados por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta y les dispararon en múltiples ocasiones.
Aunque se está haciendo la investigación con ayuda de registros de cámaras de seguridad, se cree que los balazos hicieron que el conductor del carro perdiera el control del volante, y de esa manera terminaron cayendo al río mientras los homicidas huían velozmente.
Una tercera víctima de este acto de violencia en Bogotá
Vale decir que en este violento ataque hay una tercera víctima fatal: el vigilante del frigorífico, ya que este en cumplimiento de sus funciones, intentó impedir lo que parecía un asalto y los maleantes abrieron fuego en su contra dejándolo sin vida en el sitio. Él respondía en vida al nombre de Andrés Felipe Cumaco, de 24 años de edad.
En torno al móvil del crimen, la Policía Metropolitana de Bogotá y los investigadores, manejan varias hipótesis que se están manejando, pero ninguna se puede confirmar hasta tanto no se recopilen todas las pruebas necesarias. Una de ellas es que haya sido un intento de robo que se salió de control, pero no se descarta que pueda tratarse de sicariato por encargo ante la negativa para pagar extorsión.
Este caso ha reafirmado que en la ciudad de Bogotá hay una desatada una ola de violencia que cada vez está dejando más víctimas y ha puesto en alarma a la población.



