Álvaro Córdoba apela a la clemencia en EE. UU. y pide reducción
En un extenso documento presentado por su defensa, Córdoba no solo reconoce su participación en un plan para traficar cocaína, sino que insiste en que su papel fue marginal y que su relación familiar lo convirtió en un objetivo indirecto para la justicia estadounidense.
El colombiano Álvaro Córdoba Ruiz, hermano de la fallecida senadora Piedad Córdoba, solicitó oficialmente a una corte de apelaciones en Nueva York una reducción de su condena de 14 a 9 años de prisión. En un extenso documento presentado por su defensa, Córdoba no solo reconoce su participación en un plan para traficar cocaína, sino que insiste en que su papel fue marginal y que su relación familiar lo convirtió en un objetivo indirecto para la justicia estadounidense.
En el memorando de 60 páginas radicado esta semana, Córdoba se define como un “actor menor” dentro del esquema criminal que derivó en su extradición desde Colombia en enero de 2023. Asegura que su papel no fue operativo ni decisorio, y que su proximidad con la senadora Piedad Córdoba habría sido el verdadero interés de los agentes de la DEA que lideraron la operación encubierta.
Que lo «utilizaron», reclama
La solicitud plantea que la pena impuesta no guarda proporción con la conducta atribuida y que fue utilizado como un medio para presionar o recabar información sobre su hermana, una figura pública que durante años fue señalada por supuestos vínculos con las extintas Farc y con sectores del chavismo en Venezuela.
Córdoba fue capturado en 2022 junto a otras dos personas: Libia Amanda Palacio y Alberto Jaramillo. Según su versión, fueron ellos quienes tenían contacto directo con la droga y establecieron vínculos con supuestos miembros de carteles mexicanos, que resultaron ser agentes encubiertos. El documento señala que la presentación que Palacio hizo de Córdoba ante los agentes fue manipulada, atribuyéndole conexiones políticas que, asegura, nunca puso al servicio de actividades ilícitas.
Además, el condenado sostiene que durante su proceso judicial se insinuó que una eventual colaboración con información sobre su hermana podría derivar en beneficios judiciales. Esta situación, según sus abogados, plantea dudas sobre la motivación real de su caso y refuerza la tesis de que su figura fue instrumentalizada para llegar a Piedad Córdoba.
A sus 66 años, Álvaro Córdoba argumenta también razones humanitarias para solicitar clemencia: problemas de salud personales y de su esposa, además de su intención de ser deportado a Colombia para cumplir la pena restante en su país de origen.
Mientras tanto, aunque su nombre apareció en repetidas ocasiones en el expediente judicial, Piedad Córdoba nunca fue acusada formalmente. La propia senadora, antes de su fallecimiento en 2024, negó cualquier participación en narcotráfico y denunció que su familia fue víctima de un “entrampamiento”. La última palabra sobre el futuro penal de Álvaro Córdoba está ahora en manos de la justicia federal estadounidense, que deberá decidir si acepta o no la reducción solicitada.

