«Vagos» y «Drogadictos» llamó César Augusto Londoño a los miembros de las barras bravas
El alcalde de Medellín aseguró que no prestará el Atanasio Girardot al Atlético Nacional, hasta nuevo aviso
Cientos de pronunciamientos de rechazo circulan en redes sociales con respecto a los disturbios que se presentaron este domingo 16 de abril, en el estadio Atanasio Girardot de Medellín, en donde las barras bravas del Atlético Nacional acabaron con la calma y causaron la suspensión inminente del partido que se disputaría frente al América de Cali.
Uno de ellos vino del periodista César Augusto Londoño, quien a través de su cuenta en Twitter aseguró que este tipo de hinchada que va a los estadios a desatar desmanes, representa a la «delincuencia disfrazada» y que por ende no se les debe dar acceso a los recintos deportivos.
«Las barras bravas están identificadas: son vagos, drogadictos, con tendencia al bandidaje, andan armados y con malas intenciones. Pero los dejan ingresar a los estadios. Tienen un negocio montado con boletas, droga, licor y viajes. Hay que erradicarlas, delincuentes disfrazados», trinó.
Algunas fuentes oficiales aseguraron que se «venía tejiendo un ambiente de confrontación» que finalmente llegó a su punto de ebullición este domingo. Todo comenzó en la tribuna sur, cuando los hinchas del Atlético Nacional comenzaron una protesta que poco a poco se fue tornando violenta; muchos de ellos saltaron la valla que separa las tribunas de la cancha y agredieron a los presentes; esta situación llevó al ESMAD a intervenir para tratar de devolver el orden público en el área.
Sanción contra las barras bravas del Atlántico Nacional
“Queremos que quede muy claro y que se establezca la responsabilidad de los directivos de Club Atlético Nacional, en estos destrozos… El club debe darse cuenta que con esta actitud lo que ha generado es esto”, dijo el secretario de Gobierno de Medellín.
A su turno, el alcalde Daniel Quintero informó que no prestará el estadio Atanasio Girardot al club Atlético Nacional, hasta tanto no quede garantizado que su barras bravas no representarán un peligro para otros fanáticos ni para el buen y sano desarrollo del encuentro deportivo.