Washington y Teherán retoman contactos en Ginebra mientras persisten las presiones militares
La noticia tiene en expectativa a todo el mundo
En territorio suizo volvieron a sentarse, aunque sin verse cara a cara, representantes de Irán y Estados Unidos para continuar las conversaciones sobre el programa nuclear iraní. La segunda ronda de diálogos indirectos se desarrolla este 17 de febrero en Ginebra, con la mediación de Omán.
La delegación iraní está encabezada por su canciller, Abás Araqchí, mientras que por la parte estadounidense participan los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner. El intercambio tiene lugar en la embajada omaní, con el jefe de la diplomacia de ese país, Badr bin Hamad al Busaidi, actuando como intermediario, debido a la negativa iraní de sostener un encuentro directo con los representantes de Washington.
El reinicio de las conversaciones ocurre en un contexto de fuerte desconfianza. En las últimas semanas, Estados Unidos ha incrementado su presencia naval en la región y ordenó el desplazamiento del portaaviones USS Gerald R. Ford hacia Oriente Medio. Del lado iraní, las maniobras de la Guardia Revolucionaria en el estrecho de Ormuz —ruta estratégica por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial— han sido interpretadas por Washington como un mensaje de presión.
Con diferencias marcadas
Las diferencias de fondo siguen marcadas. Teherán mantiene como línea roja la negativa a aceptar un esquema de “enriquecimiento cero” y rechaza limitar su programa de misiles balísticos, al considerar que afectaría su capacidad defensiva. A cambio, ha planteado la posibilidad de diluir 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, cercano al nivel militar, siempre que se avance en un diálogo serio sobre el levantamiento de sanciones económicas.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump se refirió a la relevancia de los contactos. “Estaré involucrado en esas conversaciones indirectamente y serán muy importantes. Veremos qué puede pasar. Irán es un negociador duro.”, expresó. También señaló que prefiere un entendimiento diplomático “en lugar de enviar aviones militares de bombardeo B-2 de Estados Unidos para noquear su potencial nuclear”.
El actual intento de acercamiento llega después de meses de episodios de alta tensión, incluidos ataques contra instalaciones nucleares iraníes en el marco de la confrontación de doce días entre Teherán e Israel. Con ese telón de fondo, el resultado de estas conversaciones podría marcar un punto de inflexión en una relación que lleva décadas marcada por la confrontación.

