«No soy ministra de papel»: Ángela María Buitrago ‘le cantó la tabla’ a Petro
La salida del Ministerio fue polémica por algunos señalamientos, entre ellos a Benedetti

La exministra de Justicia, Ángela María Buitrago, encendió una nueva controversia en el entorno del Gobierno Petro al revelar supuestas presiones internas y tráfico de influencias desde altos cargos del Ejecutivo. Las acusaciones involucran directamente al ministro del Interior, Armando Benedetti, y a la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Lizeth Rodríguez.
Según Buitrago, durante su paso por el ministerio, recibió insistentes solicitudes para realizar cambios en la Dirección de Política de Drogas, específicamente para remover al experto Alexander Rivera y nombrar en su lugar a Marcela Tovar, una funcionaria sin la formación técnica requerida para el cargo. La exministra se negó y sostuvo que acceder a esas exigencias habría comprometido seriamente la implementación de una política antidrogas coherente con los retos actuales del país.
Una «presión inusual»
Las denuncias también señalan una presión inusual para autorizar la exportación de clorhidrato hídrico, una sustancia química controlada por su uso en la producción de cocaína. Buitrago explicó que rechazó la solicitud al no cumplir con los requisitos legales, pese a la intermediación de la senadora del Pacto Histórico Gloria Flórez y a un posterior correo enviado desde el Dapre, donde se reiteraba la petición en nombre de otra congresista, Isabel Zuleta.
“Me cansé de las injerencias. Yo no estaba ahí para firmar lo que otros decidían. No fui ministra de adorno”, declaró la exfuncionaria en el pódcast A Fondo, de María Jimena Duzán, donde hizo públicas sus acusaciones.
Desde el Gobierno, las reacciones no tardaron. El ministro Armando Benedetti negó rotundamente haber influido en decisiones de nombramiento. “Nunca le pedí un puesto. Si eso fuera cierto, que muestre las pruebas”, dijo en entrevista con W Radio, donde además afirmó que consideraba a Buitrago “una mujer inteligente” y lamentó sus declaraciones.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro defendió a su equipo y sugirió que la exministra actuó en contra de su proyecto político, al no compartir su visión de diálogo con actores armados. También insistió en que jamás le dio órdenes directas a Buitrago sobre cambios en el ministerio.
Pese a los desmentidos, la exministra reafirmó que su salida del cargo obedeció a la constante presión desde la Casa de Nariño, particularmente para beneficiar intereses políticos. Los hechos ya están siendo objeto de indagación por parte de las autoridades competentes.

