Él es Bashar al Asad, el derrocado presidente de Siria
Era el líder de una dictadura que se extendió por más de 50 años
Bashar al Asad era, hasta este 7 de diciembre, el presidente de Siria, quien estaba en el poder desde el 17 de julio de 2000, tras el fallecimiento de su padre, Hafez al Asad, quien gobernó el país durante casi 30 años. Fue derrocado tras la toma de Damasco, a cargo de una coalición insurgente liderada por el grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS). Su derrocamiento marca un hito importante en el conflicto sirio, que comenzó en 2011.
¿Quién es Bashar al Asad?
Nacido el 11 de septiembre de 1965 en Damasco, Bashar al Asad pertenece a la minoría alauita, una rama del islam chiita, que ha sido un factor clave en su ascenso al poder y en la dinámica política de Siria.
Antes de entrar en la política, Asad era un oftalmólogo y vivió en el Reino Unido, donde estudió en la Universidad de Londres. Su carrera política comenzó de manera inesperada, ya que su hermano mayor, Bassel al Asad, era considerado el sucesor de su padre. Sin embargo, tras la muerte de Bassel en un accidente de tráfico en 1994, Bashar fue llamado a regresar a Siria y a asumir un rol en la política, eventualmente ocupando la presidencia tras el deceso de su padre.
Durante los primeros años de su mandato, Bashar al Asad fue visto como un líder con potencial para implementar reformas económicas y políticas. Sin embargo, su gobierno se ha visto marcado por la represión, el autoritarismo y una serie de controversias internas y externas. La situación en Siria cambió drásticamente en 2011, cuando comenzaron las protestas en el marco de la Primavera Árabe. Lo que comenzó como un levantamiento pacífico en favor de reformas políticas rápidamente se convirtió en una guerra civil, que ha devastado al país y generado una crisis humanitaria de proporciones masivas.
Asad ha mantenido su poder con el apoyo de las fuerzas militares leales a su régimen, así como de aliados internacionales clave como Rusia e Irán. A lo largo de la guerra civil, ha sido acusado de violaciones a los derechos humanos, incluyendo el uso de armas químicas contra la población civil, aunque ha negado las acusaciones. A pesar de la crítica internacional, Bashar al Asad ha logrado mantenerse en el poder, y con el apoyo de sus aliados, ha recuperado gran parte del territorio perdido durante el conflicto.
