Mundo

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, recibió una bofetada en su visita a un pequeño pueblo

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se refirió al hecho como «violencia» y la «estupidez» después de que un hombre le diera una bofetada el martes durante una visita a una pequeña ciudad del sureste de Francia durante uno de los actos de su gira electoral.

Macron se encuentra transitando el camino que lo lleva a una posible reelección como primer ministro de su país, y en medio de ese recorrido suele hablar con la comunidad, escuchar sus necesidades, sin embargo, un habitante del departamento de Drome, se atrevió a hacerse recordar dándole un gran golpe.

El incidente provocó una amplia muestra de apoyo al jefe de Estado por parte de políticos de todo el espectro ideológico.

Macron saludaba al público que le esperaba detrás de unas barreras en la localidad de Tain-l’Hermitage tras su visita a un instituto.

Dos vídeos muestran a un hombre abofeteando a Macron en la cara y a sus guardaespaldas empujando al agresor mientras el líder francés se aleja rápidamente del lugar. El agresor pasó a disposición judicial, mientras que el presidente siguió con su agenda.

«Siempre voy a encontrarme con la gente», dijo Macron a los periodistas el martes por la noche, mientras saludaba a una multitud en la cercana ciudad de Valence, acompañado esta vez por su esposa, Brigitte Macron.

«Algunas personas expresan su cólera, a veces su desconcierto (…) es una cólera legítima, y seguiremos respondiendo. La estupidez y la violencia, no, no en democracia», dijo.

Unas horas antes, Macron había dado otro paseo de 25 minutos por las estrechas calles de la ciudad, posando para selfies con una pequeña multitud y charlando con mucha gente en un ambiente distendido.

Macron describió el incidente como un «acto aislado», en una entrevista con el periódico local Le Dauphine Libere.

«No debemos dejar que actos aislados, individuos violentos, como los que hubo también en las protestas (callejeras), dominen el debate público: no lo merecen», dijo.

Macron dijo que no tenía preocupaciones específicas tras la agresión.

«Saludé a las personas que estaban al lado del hombre y me hice fotos con ellas. Seguí y seguiré. Nada me detendrá», dijo.

Un guardaespaldas, que estaba justo detrás de Macron, levantó una mano en defensa del presidente, pero llegó una fracción de segundo demasiado tarde para detener la bofetada. El guardaespaldas rodeó entonces con su brazo al presidente para protegerlo.

El hecho, aunque es rechazado, demuestra el descontento de una gran parte de Francia hacia el mandatario.

También puede interesarle leer: 500 millones de vacunas de Pfizer fueron compradas por EE. UU. para distribuirlas en el mundo