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Condenan a cadena perpetua a actor de la serie ‘Riverdale’ que le quitó la vida a su mamá

El actor Ryan Grantham, de 24 años, quien participó en la serie ‘Riverdale’, fue condenado a cadena perpetua por el homicidio de su madre y también por estar involucrado en un plan para quitarle la vida al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

El pasado mes de junio, Grantham confesó ser el responsable de la muerte de su mamá, Barbara Waite, quien recibió un disparo mientras se encontraba tocando el piano.

La investigación de la policía del Estado de la Columbia Británica concluyó que, Ryan Grantham era culpable de homicidio en segundo grado y fue condenado con la posibilidad de libertad condicional en 14 años. El tribunal, quien escuchó cómo el actor admitía haber ensayado el homicidio, también emitió una orden para que se le prohíba el uso de armas de fuego de por vida.

Los hechos

El 31 de marzo de 2020, el actor grabó el cuerpo de su mamá con una GoPro y confesó el crimen: “Le disparé en la nuca. Momentos después, ella habría sabido que era yo”.

Al día siguiente, colocó un rosario en el piano y puso velas encendidas alrededor del cadáver. Luego guardó en su carro tres pistolas, cocteles molotov y otras herramientas que le permitirían llegar a la residencia del ministro Trudeau, a quien pensaba quitarle la vida.

Durante el juicio, Ryan afirmó que “No quería que ella viera el acto de violencia que iba a cometer”, por eso acabó con la vida de su mamá, pero desistió de cometer el magnicidio.

La hermana del actor, Lisa Grantham, fue quien encontró el cuerpo de su madre y durante el juicio reveló que su mamá estaba luchando contra un cáncer: “Ella era vulnerable, y Ryan no le dio opción de defenderse. Me duele saber que él era un peligro para su vida”.

También se conoció que pensó en llevar acabo un tiroteo en el puente Lions Gate o en la universidad Simon Fraser, donde estudiaba.

El último día de audiencias, Ryan afirmó que le dolía mucho haber desperdiciado su vida: “No puedo explicar ni justificar mis acciones. No tengo excusa. Me duele pensar en lo mucho que desperdicié mi vida. Frente a algo tan horrible, pedir perdón parece tan inútil. Pero desde cada fibra de mi ser, lo siento. Algún día, si alguna vez salgo de prisión, espero continuar en este camino de mejorarme”.