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Estilo de vida

¿Cada cuánto se debe cambiar la almohada y qué pasa si no lo haces a tiempo?

¡No subestimes la importancia de una buena almohada!

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La almohada es un elemento muy importante para nuestro descanso. Es el complemento perfecto para nuestro colchón y, por tanto, escoger la adecuada es clave para asegurar un sueño reparador. Pero, ¿sabes cada cuánto tiempo debes cambiar la almohada?

Antes de responder a esta pregunta, es importante saber por qué debemos cambiar la almohada. Este no solo es un elemento que nos ayuda a dormir cómodamente, sino que también es un lugar donde se acumulan bacterias, polvo y ácaros. Con el tiempo, estos microorganismos pueden afectar nuestra salud y provocar alergias y problemas respiratorios.

Además, con el uso continuo, la almohada pierde su forma y firmeza, lo que puede afectar la calidad del sueño y provocar dolores cervicales y de espalda.

¿Cada cuánto cambiar la almohada?

Según los expertos, lo recomendable es cambiar la almohada cada 2 o 3 años. Sin embargo, esta recomendación puede variar en función del tipo de almohada y del uso que le demos.

Por ejemplo, si utilizamos una almohada de plumas, es posible que tengamos que cambiarla con más frecuencia, ya que con el tiempo pierde su capacidad de recuperación y puede acabar aplastada. Si sufrimos de alergias o problemas respiratorios, lo recomendable es cambiar la almohada con más frecuencia, incluso cada 6 meses.

¿Cómo cuidar la almohada?

Para prolongar su vida útil, es importante cuidarla correctamente. En primer lugar, es recomendable protegerla con una funda de almohada, que se puede lavar con mayor frecuencia que la almohada en sí. La funda ayuda a mantenerla limpia y libre de bacterias y ácaros.

También es recomendable lavar la almohada de forma regular, siguiendo las instrucciones del fabricante. En general, se pueden lavar en la lavadora siempre que se utilice un programa suave y se use un detergente suave. Es importante asegurarse de que quede completamente seca antes de volver a utilizarla.

Si utilizas una almohada de plumas, es importante mantenerla aireada y sacudirla con frecuencia para evitar que las plumas se acumulen en un solo lugar. Si utilizas una de espuma o látex, es importante no doblarla ni enrollarla, ya que esto puede deformarla y afectar a su forma y firmeza.

¿Qué pasa si no cambias la almohada a tiempo?

Si no cambias la almohada a tiempo, puedes experimentar varios problemas de salud y de sueño. Algunos de estos problemas incluyen:

  • Alergias y problemas respiratorios: Como mencionamos anteriormente, la almohada es un lugar donde se acumulan bacterias, polvo y ácaros. Si no cambias la almohada a tiempo, puedes desarrollar alergias y problemas respiratorios debido a la acumulación de estos microorganismos.
  • Dolor de cuello y espalda: Con el uso continuado, la almohada pierde su forma y firmeza. Esto puede afectar la calidad del sueño y provocar dolores cervicales y de espalda.
  • Acné: Si no cambias la almohada con frecuencia, la acumulación de bacterias y suciedad puede provocar acné y otros problemas de piel.
  • Insomnio: Si no te sientes cómodo al dormir debido a una almohada vieja o sucia, es posible que tengas dificultades para conciliar el sueño y dormir bien durante la noche.
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