Baja de peso con un famoso régimen japonés sin dietas
Cuando hablamos de métodos para bajar de peso, inmediatamente pensamos en dietas o regimenes alimenticios y ejercicios. Sin embargo, existe un método que no tiene nada que ver con alimentación, el régimen respiratorio japonés, que te puede ayudar a bajar de peso si te cuesta mucho la dieta.
¿Qué es el «régimen respiratorio japonés»?
Aunque parezca un poco extraño, régimen respiratorio japonés es un método que te ayuda a bajar de peso, pero que no tiene nada que ver con alimentación o actividad física intesa. Y como bien lo dice su nombre, es una técnica de respiración que consiste en inhalar y exhalar manteniendo el cuerpo en una posición especifica.
Según investigadores japoneses, hacer estos ejercicios de dos minutos todos los días tiene la capacidad de hacerle perder peso rápidamente.
Ryosuke, la celebridad japonesa dice que respirar siguiendo este truco le ha ayudado a perder 12 kilos en sólo 50 días. Y esto sucedió por casualidad porque, aparentemente, el actor japonés sufrió una lesión en la espalda. Que lo obligó a practicar estos ejercicios de respiración para aliviar el dolor que sentía.
Cómo funciona
Según el actor, el «régimen respiratorio japonés» puede ayudar a perder peso de forma natural respirando larga y profundamente de dos a cinco minutos al día. Inhalando durante mucho tiempo y luego exhalando durante siete segundos a medida que contrae todos los músculos de su cuerpo, comenzará a perder peso.
De hecho, no es la primera vez que surge una dieta basada en la respiración. Jill Johnson, autora del libro Oxycise, habla sobre un programa similar de pérdida de peso. Jill explicó que, con estas técnicas, la pérdida de peso se produce a través de la reacción que se produce entre el oxígeno y la grasa almacenada en el cuerpo, lo que permite la quema de este último.
En otras palabras, la grasa está compuesta de oxígeno, carbono e hidrógeno y cuando el oxígeno, que proviene de la respiración, llega a las moléculas de grasa almacenadas, se descompone en dióxido de carbono y agua. Entonces la sangre absorbe el exceso de dióxido de carbono y lo transporta a los pulmones para ser expulsado cuando exhalamos. De esta manera, cuanto más oxígeno utiliza el cuerpo, más grasa corporal se quema.
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