Mundo

Aston Hall: el hospital psiquiátrico que experimentaba con niños pobres

“Planeábamos escaparnos. Pero cada noche, ir a la cama con barrotes en las ventanas y saber que no había escapatoria, era aterrador. Y ese miedo está conmigo, incluso ahora”

Suscribite a nuestro canal para recibir toda la información

En 1930, el hospital psiquiátrico Aston Hall, ubicado en el condado de Derbyshire, Reino Unido, abrió sus puertas al público con el único propósito de tratar a niños y adolescentes con problemas mentales. Según el diario británico, ‘The Guardian’ las autoridades locales llevaban allí a los niños para dejarlos bajo cuidado, así como para tratamientos a largo plazo o para el cuidado los fines de semana.

Hasta la fecha de su clausura, en 1993, nadie sabia que en el prestigioso centro psiquiátrico albergaba una espantosa pesadilla. De no ser por un grupo de personas que fotografió el hospital justo antes de su derrumbe, quizá las historias de los pacientes que pasaron por sus instalaciones hubiesen quedado enterradas en el olvido.

Gracias a esas imágenes, decenas de personas denunciaron haber sido víctimas de macabros, ilegales e inhumanos experimentos por parte de Kenneth Milner, el superintendente médico del hospital psiquiátrico Aston Hall desde 1954 hasta la década de 1970.

Luego de arduas investigaciones por parte de las autoridades británicas, se logró establecer que abusaron de al menos 65 niños mientras Milner fungía como superintendente del hospital.

A todos los pacientes, sin excepción, los sometían a un tratamiento en el que los obligaban a “desnudarse, bañarse, administrar medicamentos mediante inyección (amital de sodio) antes de vestirse con una chaqueta pesada descrita como similar a una camisa de fuerza”, según el informe de la Policía de Derbyshire citado por ‘The Guardian’.

Cuando por fin se dio a conocer el verdadero “infierno” al que eran sometidos los pacientes, la Policía recopiló 115 declaraciones de testigos y registró 77 delitos, incluyendo 33 casos de abuso físico y 40 sexuales, los cuales daban cuenta de que Aston Hall no había sido un hospital psiquiátrico común y corriente, si no que había sido un hospital del terror.

“Planeábamos escaparnos. Pero cada noche, ir a la cama con barrotes en las ventanas y saber que no había escapatoria, era aterrador. Y ese miedo está conmigo, incluso ahora”, fueron las palabras de Carol Minto al contar al periódico británico ‘The Mirror’ su perturbadora estadía en Aston Hall.

Daniela López González

Daniela, periodista de origen español que decidió hacer de Colombia su hogar, es una apasionada contadora de historias con una perspectiva única y multicultural. A lo largo de su carrera, ha trabajado en diversos medios de comunicación, desempeñando un papel clave en la cobertura de eventos importantes.

Publicaciones relacionadas