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“La piel empezó a romperse de adentro hacia afuera”. Mujer contrajo una infección tras una mesoterapia

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Daniela Bocchio, de 48 años, contrajo una infección por una bacteria multirresistente tras una mesoterapia que se realizó a finales de 2020 y quiso contar su testimonio para ayudar a que ninguna otra persona viva esta situación.

Bocchio iba por su cuarta sesión de mesoterapia cuando noto algo diferente. A la semana, empezó a sentir dolor en la pierna; se revisaba y no encontraba nada. Finalmente apareció una manchita roja que se le fue inflamando.

“Se fue haciendo como una montaña de color bordó. La piel empezó a romperse de adentro hacia afuera, como un volcán. Cuando se estaba por abrir, pensaba que iba a salir pus a full, pero no, salían tres gotitas. Y eso quedó inflamado, abierto, en carne viva durante meses”.

Dichos “volcanes” hicieron erupción en los lugares en los que en diciembre de 2020 le habían aplicado las microinyecciones utilizadas en mesoterapia, un tratamiento para eliminar grasa localizada.

“No podía dormir, acostarme de costado porque las piernas se me juntaban y lloraba; la ropa me molestaba. No podía bañarme porque me dolía hasta el agua. Me bañaba como mucho dos veces por semana; secarse también era un problema. Me decían que me pusiera alcohol y me ardía. Me tenía que vendar toda. El tema es que no sabés que tenés; no se te cura, no se te va, no se te cierra y todo empeora. Enero, febrero y marzo pensé que me moría”, contó Bocchio al medio El Clarín.

Otra mujer que estaba en su misma situación, le sugirió que se contactara con la dermatóloga del Hospital Muñiz Viviana Leiro. “Al toque le escribí, le mandé una foto y desde el auto me dijo ‘esas son micobacterias’”.

Luego de que se identificaran 7 casos con la misma micobacteria, Mario Matteo, microbiólogo del Laboratorio de Micobacterias del Hospital Muñiz, contó que hubo “una fuente común de infección, eso está clarísimo: en algún lado hubo una contaminación de los productos usados para mesoterapia”.

Daniela también contó cómo vive en carne propia el tratamiento. “Es agresivo. El primer mes fue internación domiciliaria con medicación endovenosa. Durante 30 días tuve muchas náuseas, no podía comer, se me cayó el pelo, se me mancharon los dientes. Tres veces por día me tenían que pasar la medicación. Yo tengo tres hijos que me veían acostada, con el suero. Había días que no me podía levantar a cocinar. ¡No me podía parar!”.

Mycobacterium abscessus fue la micobacteria hallada en el caso de Daniela, “la anatomía patológica arrojó que tenían un granuloma tuberculoide, que es lo que da la micobacteria, el antecedente epidemiológico de haberse aplicado la mesoterapia y la clínica compatible”, dijo la médica Viviana Leiro.

Mycobacterium absescuss pertenece a un grupo de bacterias que se conocen con el nombre de micobacterias no tuberculosas, atípicas o ambientales, porque justamente son contaminantes que están en el ambiente. Y muchas veces contaminan, por ejemplo, el agua”, agregó Matteo.

Hasta septiembre del año pasado, las lesiones de Daniela estaban empezando a cerrar, pero todavía no podía hacer una vida normal, pero las secuelas que la afectan son físicas y psicológicas.

“Estoy con psiquiatra, psicólogo, infectóloga, dermatóloga, cirujano y médicoclínico. Pienso en la gente que puede estar pasando por esto sin diagnóstico; si alguien se hace mesoterapia y se nota bultitos, que vaya al Muñiz, que se haga ver”, pide Daniela.

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María Vargas Jimenez

Después de empezar mis estudios de medicina, rápidamente me di cuenta de que prefiero escribir sobre el tema que empuñar el bisturí. Apasionada por la salud y el bienestar, también me gusta descifrar las novedades de investigación médica de actualidad.

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