Alerta en el campo: el calor y la sequía empiezan a golpear con fuerza al ganado en Colombia
El fenómeno de El Niño comienza a pasar factura al sector ganadero colombiano. La Costa Caribe concentra las mayores pérdidas de animales, mientras otras regiones enfrentan temperaturas extremas, falta de alimento y dificultades para mantener los hatos.
El panorama que enfrenta la ganadería colombiana empieza a complicarse. La combinación de sequía, altas temperaturas y escasez de alimento y agua ya está dejando consecuencias en distintas regiones del país, de acuerdo con información de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de FEDEGÁN-FNG.
La Costa Caribe aparece como una de las zonas más afectadas. Allí se concentra el mayor número de animales muertos reportados y la falta de lluvias está reduciendo la disponibilidad de agua y pasto, dos recursos esenciales para mantener al ganado.
Pero el problema también avanza hacia otras regiones.
En Huila y Tolima, la situación climática está poniendo presión sobre los productores. En Tolima, las temperaturas han superado los 39 °C, mientras los incendios forestales agravan las condiciones para las comunidades rurales y el sector agropecuario.
En los Llanos Orientales y la Amazonía, el impacto también comienza a sentirse con mayor intensidad. Entre las consecuencias mencionadas se encuentra el aumento del traslado de animales y la afectación de hectáreas utilizadas para la actividad ganadera.







Del agua en exceso a la falta de agua
El escenario resulta especialmente complejo en Arauca y Casanare, donde los productores vienen de enfrentar fuertes inundaciones. En Casanare, las lluvias dejaron dificultades que todavía afectan la disponibilidad de alimento para los animales. Ahora, mientras algunas zonas intentan recuperarse de las inundaciones, otras regiones del país deben prepararse para un periodo de sequía cada vez más intenso.
FEDEGÁN advierte que el momento para reaccionar es antes de que las condiciones empeoren. Entre las recomendaciones para los ganaderos están almacenar agua, preparar reservas de forraje y administrar estratégicamente las pasturas.
El temor del sector es que, si la sequía continúa avanzando sin preparación suficiente, aumenten las pérdidas de animales y se profundicen las dificultades para garantizar alimento y agua en los predios.
Por ahora, El Niño ya está dejando señales de alerta en el campo colombiano, y la Costa Caribe aparece como uno de los principales focos de preocupación para los ganaderos.

