Advierten que septiembre podría traer un aumento de hasta dos grados de temperatura en el Pacífico y un fuerte impacto climático en Colombia
El meteorólogo Max Henríquez advirtió que, de consolidarse estas proyecciones, Colombia podría experimentar un panorama marcado por prolongados periodos de sequía, olas de calor más intensas y una mayor presión sobre las fuentes hídricas.
El país podría enfrentar en los próximos meses un escenario climático complejo debido a la evolución del fenómeno de El Niño. Especialistas en meteorología alertan que las condiciones observadas en el océano Pacífico apuntan a un incremento progresivo de las temperaturas, con proyecciones que podrían ubicar este evento entre los más intensos registrados en varias décadas.
Los análisis científicos muestran que el Pacífico tropical ya presenta señales de calentamiento por encima de sus niveles habituales. Aunque actualmente las variaciones son moderadas, la expectativa es que hacia septiembre la anomalía térmica alcance o incluso supere los dos grados centígrados, un indicador asociado históricamente con episodios severos de El Niño.
El meteorólogo Max Henríquez advirtió que, de consolidarse estas proyecciones, Colombia podría experimentar un panorama marcado por prolongados periodos de sequía, olas de calor más intensas y una mayor presión sobre las fuentes hídricas.
El Chocó se vería muy impactado
Entre las zonas que podrían resentir con mayor fuerza los efectos del fenómeno figura el Chocó. A pesar de ser una de las regiones con mayores índices de precipitación en el planeta, antecedentes recientes demuestran que durante eventos extremos de El Niño puede atravesar meses consecutivos con déficit de lluvias, afectando el acceso al agua para numerosas comunidades.
La Amazonía tampoco escapa a las preocupaciones. Los expertos recuerdan que en episodios anteriores se registraron incendios forestales de gran magnitud, reducción significativa en los caudales de los ríos y alteraciones en ecosistemas considerados estratégicos para el equilibrio ambiental del país.
En otras regiones, el impacto podría sentirse de manera diferente. La Costa Caribe enfrentaría temperaturas aún más elevadas, agravando las olas de calor que ya se perciben en ciudades como Montería y Valledupar. Entretanto, en la Región Andina, localidades como Bogotá y Villavicencio podrían atravesar extensos periodos secos, con consecuencias para el abastecimiento de agua y la actividad agrícola.
Los especialistas recomiendan mantener un seguimiento permanente a la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas, así como fortalecer los planes de contingencia en los territorios más vulnerables. La preparación anticipada, advierten, será determinante para reducir los efectos que un fenómeno de gran intensidad podría generar sobre la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y los ecosistemas del país.

