La aparición de un explosivo sin
detonar en territorio de
Colombia encendió las
alarmas y provocó un fuerte cruce de declaraciones con
Ecuador, en un
episodio que elevó la tensión en la frontera y obligó a ambos
gobiernos a reaccionar de inmediato.
El artefacto fue encontrado en
zona selvática del departamento de Putumayo, a pocos metros de la
línea limítrofe, y tuvo que ser destruido mediante una detonación
controlada. El hecho generó preocupación por un posible impacto de
operaciones militares extranjeras en suelo colombiano.
En medio de la controversia, el
presidente
Gustavo Petro lanzó
una dura advertencia: “Están bombardeándonos desde Ecuador y no son
los grupos armados”. La declaración provocó una respuesta inmediata
desde Quito. El mandatario
Daniel Noboa rechazó
el señalamiento y respondió: “Presidente Petro, sus declaraciones
son falsas; estamos actuando en nuestro territorio, no en el
suyo”.
Activación de canales
diplomáticos
El choque político obligó a
activar canales diplomáticos de urgencia. Tras una reunión de alto
nivel entre autoridades de defensa, encabezadas por el ministro
colombiano
Pedro Sánchez Suárez
y el ecuatoriano
Gian Carlo Loffredo,
se acordó enviar una comisión técnica binacional para investigar lo
ocurrido en el terreno.
Aunque Ecuador insiste en que
su operación militar se realizó dentro de su jurisdicción, las
dudas se centran en cómo un explosivo terminó del lado colombiano.
Entre las versiones que se manejan está un posible error en la
trayectoria del artefacto o incluso la intervención de
terceros.
Mientras tanto, el caso deja en evidencia la
fragilidad de la seguridad en la frontera, donde confluyen
operaciones militares, economías ilegales y tensiones políticas. La
comisión tendrá la tarea de esclarecer lo sucedido y evitar que
este episodio escale a un conflicto mayor entre ambos países.