Colombia lidera el ranking mundial de infidelidad: el 91 % de los hombres admiten haber sido infieles

Un reciente estudio internacional sobre comportamientos de pareja ha arrojado un dato sorprendente (y preocupante) para Colombia: el 91 % de los hombres colombianos admiten haber sido infieles al menos una vez en su vida. Esta cifra coloca al país en el primer lugar mundial en cuanto a infidelidad masculina.
La investigación, realizada por el Instituto Global de Relaciones y publicada esta semana, encuestó a más de 100.000 personas en 40 países. El objetivo: medir los niveles de fidelidad en las relaciones amorosas. Colombia no solo superó a otras naciones latinoamericanas como México (79 %) o Argentina (75 %), sino también a países conocidos por su liberalismo en temas de pareja, como Francia o Italia.
¿Una cultura de permisividad?
Los expertos aseguran que no se trata simplemente de una cuestión de moral individual, sino de un fenómeno con raíces culturales profundas.
“En Colombia, la figura del hombre ‘conquistador’ aún se valora en ciertos entornos sociales, y la infidelidad no siempre es sancionada moralmente como en otras culturas”, explica la socióloga Marcela Ríos, de la Universidad Nacional.
Según el estudio, la mayoría de los encuestados que admitieron infidelidad lo justificaron con frases como “fue algo sin importancia”, “no me sentía valorado en casa” o “solo fue una aventura”. Solo un 18 % expresó arrepentimiento o culpa.
Impacto en las relaciones y la salud emocional
Aunque el número parece alarmante, el impacto va más allá de las estadísticas. Psicólogos y terapeutas de pareja advierten que este nivel de infidelidad tiene consecuencias graves sobre la estabilidad emocional de las familias.
“El engaño constante erosiona la confianza, genera ansiedad, depresión y contribuye al alto índice de rupturas matrimoniales en el país”, señala la terapeuta María Eugenia Torres.
¿Y las mujeres?
El estudio también reveló que, aunque en menor proporción, las mujeres colombianas tampoco están exentas de este fenómeno: un 44 % confesó haber sido infiel en algún momento. Si bien la diferencia entre géneros sigue siendo amplia, el aumento de infidelidad femenina en la última década también refleja cambios sociales y de roles.
¿Se puede revertir esta tendencia? Organizaciones que promueven la salud emocional y la equidad en las relaciones creen que sí. A través de la educación emocional, la comunicación en pareja y la promoción de valores como la honestidad y el respeto mutuo, se puede comenzar a cambiar una cultura que normaliza la traición.
Colombia, más allá de sus cifras, tiene ahora el reto de repensar cómo se construyen las relaciones y qué papel juega la fidelidad en el amor moderno.