Colombia

Consulado de Colombia en Tijuana acumula gastos cercanos a 500 millones de pesos sin abrir sus puertas

Una reciente investigación periodística reveló que la sede consular colombiana en la ciudad fronteriza de México nunca entró en operación desde su creación en noviembre de 2024. Pese a la ausencia de atención al público, el proyecto diplomático generó cuantiosos desembolsos en salarios, viáticos y obligaciones de arrendamiento.

Consulado de Colombia en Tijuana acumula gastos cercanos a 500 millones de pesos sin abrir sus puertas
FOTO: Cancillería

La apertura de nuevas representaciones diplomáticas suele responder a la necesidad de atender a las comunidades de connacionales en zonas estratégicas. Sin embargo, el proyecto para establecer una oficina consular en el norte de México ha derivado en cuestionamientos sobre la eficiencia administrativa y el manejo del erario. De acuerdo con un informe divulgado por Caracol Radio, la sede proyectada para atender a los ciudadanos colombianos en esa región fronteriza jamás llegó a prestar servicios efectivos, a pesar de haber consumido recursos públicos equivalentes a cerca de 500 millones de pesos colombianos.

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El origen jurídico de la sede diplomática en la frontera mexicana

La iniciativa para contar con presencia oficial en el estado de Baja California se formalizó en noviembre de 2024, bajo la administración del presidente Gustavo Petro. El sustento legal de esta oficina quedó establecido mediante la expedición del Decreto 1405 de 2024, un documento oficial rubricado por quien ejercía en ese momento como titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Luis Gilberto Murillo. El objetivo institucional consistía en ampliar la red de asistencia para los migrantes y residentes colombianos en un punto geográfico clave por su cercanía con los Estados Unidos.

No obstante, el paso del tiempo demostró una desconexión entre la promulgación de la norma y su ejecución material. Transcurridos casi dos años desde la firma del decreto fundacional, las instalaciones seguían sin habilitarse para el público. Ningún trámite administrativo, asistencia jurídica o servicio de documentación llegó a realizarse en el lugar, manteniendo la oficina en un estado de inoperancia práctica mientras los compromisos financieros seguían su curso administrativo habitual.

Desembolsos salariales y gastos de representación registrados

Uno de los aspectos más relevantes del reporte periodístico, retomado por medios nacionales como el portal Pulzo, radica en el nombramiento de personal directivo para una dependencia que carecía de funcionamiento real. En enero de 2026, durante la gestión de la entonces canciller Rosa Villavicencio, se designó a Maryory Ecinedth Pabón Gavilán para ocupar el cargo de cónsul en dicha circunscripción.

A pesar de que las puertas de la misión diplomática permanecieron cerradas, la funcionaria devengó sus asignaciones mensuales de manera ininterrumpida entre el 20 de enero y el 30 de octubre de ese año. Las cifras detalladas en la investigación dan cuenta de las siguientes erogaciones del presupuesto nacional:

  • Un salario mensual asignado de 14.700 dólares estadounidenses, cifra que al cambio representa aproximadamente 47 millones de pesos colombianos por mes.
  • Un acumulado por concepto de pagos salariales que superó los 153.000 dólares durante el periodo señalado, equivalentes a unos 483 millones de pesos.
  • Un desembolso adicional de 20.338 dólares destinado a cubrir gastos de viáticos y el transporte de menaje doméstico hacia territorio mexicano.

Deudas por arrendamiento y control de los recursos públicos

Más allá de las nóminas y los gastos de traslado del personal diplomático, la situación financiera de la sede en Tijuana se agravó por los compromisos adquiridos en materia inmobiliaria. Para el funcionamiento del consulado se gestionó el alquiler de un inmueble físico que, en la práctica, nunca fue utilizado para atender a la ciudadanía. La falta de uso de estas instalaciones no impidió que se acumularan deudas derivadas del contrato de arrendamiento, sumando pasivos adicionales a las cuentas de la nación.

Este tipo de situaciones plantea interrogantes sobre los mecanismos de planeación y seguimiento en el servicio exterior colombiano. En el marco institucional del país, las denuncias sobre presuntas irregularidades o ineficiencias en la ejecución presupuestal suelen ser objeto de análisis por parte de entidades fiscalizadoras como la Contraloría General de la República, organismo encargado de velar por el buen uso de los bienes y fondos estatales.

La situación documentada en la frontera mexicana pone de manifiesto los retos logísticos y administrativos que enfrenta la apertura de nuevas misiones en el exterior. Mientras los organismos competentes determinan las eventuales responsabilidades administrativas frente a estos gastos sin contraprestación de servicios, la comunidad colombiana residente en la zona continúa dependiendo de otras circunscripciones consulares en México para resolver sus trámites documentales y necesidades de asistencia legal.

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